El ciclo menstrual biológicamente es el proceso de destrucción y expulsión de un óvulo no fecundado, que concluye con una hemorragia, igualmente llamada menstruación o regla. Cada mes, uno de los ovarios libera un óvulo en un proceso llamado ovulación. Al mismo tiempo, se producen ciclos hormonales que preparan al útero para el embarazo pero para ciertas mujeres es inevitable dejar de vivir este ciclo y no sentir ese inquietante dolor que también es conocido como dismenorrea.
Este frecuente dolor se debe a los calambres menstruales, que son reconocidos como: palpitantes o cólicos en la parte baja del abdomen. También presenta en ocasiones otras reacciones, como dolor de espalda baja, náuseas, diarrea y migraña. La dolencia del período no es lo mismo que el síndrome premenstrual. Entre tantos tratamientos, el de osteopatía puede ser ideal para contrarrestar el padecimiento que dura algunos días.
Cómo la osteopatía puede ser efectiva en el tratamiento del dolor menstrual
La osteopatía es una medicina alternativa, enfocada en los movimientos corporales y los masajes. Debe ser practicada por un especialista (osteópata), el cual necesita hacer un diagnóstico de la condición antes de ofrecer el tratamiento apropiado. Uno de los mayores beneficios de la osteopatía es que disminuye el consumo de fármacos para aliviar el dolor, evitando analgésicos o antiespasmódicos.
A través de técnicas no farmacológicas puede mejorar considerablemente el malestar de la menstruación. Aplicando abordajes osteopáticos que permitirán:
- Disminuir la intensidad del dolor.
- Terapias integrales para aumentar la eficacia del tratamiento.
- Mejora la calidad de vida.
- Realizar actividades físicas.
- Disminuir la irritabilidad y la fatiga.
- Reducir la ingesta de medicamentos.
Todos estos cambios favorables permiten que las mujeres durante este ciclo se sientan confiables de estar fuera de casa o enfrentando su vida social.
Tipos de dolor menstrual y cómo la osteopatía puede ser un tratamiento complementario
La dismenorrea hace referencia a los dolores intensos que ocurren en el contexto de la menstruación, ya sea antes o durante. En general son de tipo cólico y se centran en la zona pélvica. De hecho, se considera que es una de las causas de dolor pelviano más frecuentes en las féminas.
Para identificar mejor las causas del dolor menstrual, se mencionan dos tipos.
En el caso de la primaria, las mujeres suelen tener contracciones uterinas anormales como consecuencia de un desajuste hormonal. En estos casos no hay una patología ginecológica que provoque dolor.
Las causas de la dismenorrea secundaria son otras patologías, como la endometriosis, los miomas uterinos, los quistes de ovario o las infecciones, entre otras.
El osteópata tendrá la responsabilidad de brindar consejos sobre ejercicios a realizar en casa que serán parte de un tratamiento complementario para controlar el dolor menstrual, como: estiramientos o abdominales hipopresivos. Estos últimos realizados fuera del periodo de la menstruación, además de incrementar el tono de dicha musculatura y del suelo pélvico, van a mejorar mucho la congestión.
En el momento de la menstruación se recomienda:
- Poner calor seco en la zona lumbar e incluso en el abdomen, sin que sea excesiva la temperatura ni el tiempo de aplicación. Tomar infusión de manzanilla.
- Tomar ácidos grasos “buenos”, más omega 3 y menos omega 6: pescado azul, aguacate, huevos eco y carne de pasto, preferiblemente.
- Eliminar alimentos de alto índice glucémico y grasas “malas”: bollería, azúcares, harinas, procesados, fritos, bebidas azucaradas como zumos o refrescos, snacks, patatas fritas, embutidos, etc.
- Incluir en la alimentación más verduras, sobre todo de hoja verde, cebollas y ajo; por sus compuestos azufrados y fruta.
- Eliminar los estimulantes como el café, bebidas de cola y bebidas energéticas; ya que estresan más al sistema. Eliminar también el alcohol y el tabaco.
- Estilo de vida saludable: reducir el estrés realizando respiraciones profundas, dormir bien y hacer ejercicio, ya que mejorará la circulación.
En ocasiones el problema reside en que existen déficits de ácidos grasos “buenos” identificados como EPA y DHA, o falta de vitaminas del grupo B, de vitamina A, D y E, de magnesio, hierro o de oligoelementos como el Zinc y el Cobre. Para descartar que este déficit esté afectando al cuerpo, lo mejor es realizar exámenes de sangre orientados por un experto.
Siguiendo estas recomendaciones se puede lograr un resultado positivo en el control del dolor al momento de vivir el proceso menstrual. Sin duda la mujer podrá cumplir sus funciones diarias sin problema y vivir este ciclo mensual con calma.
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