La moxa es un cilindro o puro, hecho a base de artemisa que se utiliza en la moxibustión, una de las técnicas terapéuticas de la Medicina Tradicional China (MTC).
La moxa se trata de pequeños bastones de artemisa, una planta originaria de Asia, Europa y el norte de África, cuyo nombre científico es Artemisia vulgaris y es conocida en ciertas regiones como “hierba de San Juan”. La artemisa cuenta con una larga trayectoria en el campo de la medicina natural. Según documentación antigua, se empleaba para quitar las migrañas o dolores de cabeza. De igual forma, la planta servía para aliviar otras dolencias, como la artritis.
La moxa se utiliza de forma fácil y se enciende como un cigarrillo, para calentar uno o varios puntos específicos del cuerpo sin tocar la piel y, por lo tanto, sin riesgo de quemaduras. Los puntos escogidos corresponden a los puntos de acupuntura, para influir, mediante el calor, sobre el movimiento de la energía (Chi) en los canales o meridianos.
Al calentar los puntos concretos de acupuntura se alivian los síndromes de frío internos y puede sanar síntomas como manos y pies fríos, digestiones pesadas, cansancio, anemia, frío en el abdomen o frío en el útero. Además, la moxa se usa para tratar dolores, sean crónicos o agudos.
Uso de la moxa
El uso de la moxa es generar un efecto que ayude a equilibrar el organismo, debido a los estímulos producidos por el calor que penetra, a través de los puntos y meridianos de acupuntura, afectando así las funciones fisiológicas y órganos internos.
La moxibustión promueve el equilibrio homeostático y se utiliza no sólo como método preventivo para fortalecer el organismo, sino como método de tratamiento para mejorar problemas de salud.
Entre los principales usos terapéuticos de las moxas se pueden mencionar:
- Tratamiento de problemas digestivos.
- Prevención de cuadros respiratorios y resfriados.
- Tratamiento de problemas ginecológicos.
- Manejo de la artritis.
- Tratamiento de la disfunción sexual, entre otros.
Tipos de moxa
Existen diferentes tipos de moxa:
Directa: se coloca el cono de artemisa, directo sobre la piel, en el punto escogido. El uso de este tipo de moxa puede o no originar un leve enrojecimiento en la piel.
En la antigüedad, se utilizaba este tipo de moxa como método de prevención de la enfermedad y de mantenimiento de la salud.
Indirecta: el cono de artemisa no se coloca directo a la piel, sino a una distancia de 3 o 5 centímetros, con la interposición de una sustancia entre la piel y la moxa que puede ser ajo o jengibre, cortados en rodajas, así como sal común.
El uso de la moxa indirecta proporciona al terapeuta mayor control sobre la cantidad de calor aplicada al cuerpo del paciente, lo que permite el tratamiento de áreas más sensibles como pueden ser la cara y el cuello.
¿Cuáles son sus usos en técnicas acupunturales?
Las bondades de la artemisa en puros, es decir, la moxa se suele combinar con la acupuntura para penetrar en los canales energéticos del organismo, utilizando una aguja caliente (acupuntura y moxibustión).
El terapeuta coloca sobre las agujas de acupuntura un cono de artemisa para generar calor. La moxa produce una sensación de suave calor sobre el punto seleccionado que se transmite por el correspondiente meridiano.
Esta técnica es muy útil para el tratamiento de dolores causados por la artritis o inflamaciones en las articulaciones.
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