La artrosis es una patología reumática que se produce cuando el cartílago articular, que protege y amortigua los extremos de los huesos, se desgasta con el tiempo. Es la forma más común de artritis y perjudica a millones de personas en el mundo. Afecta con frecuencia manos, rodillas, caderas y la columna vertebral (cervical y lumbar), aunque puede aquejar cualquier articulación.
La artrosis no es una enfermedad exclusiva de la senectud; cualquier persona puede padecerla. Su frecuencia aumenta con la edad y es más común en mujeres y personas con predisposición genética.
La artrosis no debe confundirse con la artritis, ambas son enfermedades que cursan con dolor, pero la causa es distinta. En la artritis, la inflamación es la causante de la enfermedad, en cambio, en la artrosis es el desgaste del cartílago articular.
Fisiología de la artrosis
La artrosis se produce con mayor frecuencia por daño en los tejidos. El organismo se activa para reparar la articulación dañada, pero esto trae como consecuencia varios fallos que alteran la función articular:
- Acumulación de sustancias químicas en la articulación e incremento de la producción de los componentes del cartílago: colágeno y proteoglicanos (sustancias que proporcionan elasticidad), lo que origina que el cartílago se inflama, se ablanda y se agrieta.
- Nuevo crecimiento de hueso y otros tejidos para intentar reparar el daño, pero el hueso crece en exceso en los bordes de la articulación y se producen osteofitos o protuberancias óseas.
- La superficie llana y regular del cartílago se vuelve dura y permeable, con lo que la articulación ya no puede moverse de forma suave, ni absorber impactos.
Factores que la ocasionan
Los factores que pueden ocasionar artrosis incluyen:
- Edad avanzada. Con los años aumenta el riesgo de tener artrosis.
- Sexo. Las mujeres son más proclives a padecer artrosis, aunque aún no está clara la razón.
- Obesidad. El sobrepeso contribuye a la artrosis. Unos kilogramos de más suman estrés a las articulaciones que soportan peso, como las caderas y las rodillas, además, el tejido graso produce proteínas que pueden ocasionar hinchazón en las articulaciones y sus proximidades.
- Tensión constante en la articulación. Someter a una articulación a un esfuerzo repetitivo podría causar artrosis con el paso del tiempo.
- Genética. En algunas personas, la tendencia a desarrollar artrosis puede ser heredada.
- Lesiones articulares. La ocurrencia de lesiones deportivas, las ocasionadas por un accidente, incluso, aquellas que ocurrieron hace muchos años, pueden aumentar el riesgo de padecer artrosis.
- Deformidades óseas. Algunas personas nacen con articulaciones deformes.
- Ciertas enfermedades metabólicas. La diabetes y la hemocromatosis (afección en la cual el cuerpo tiene demasiado hierro) son algunas de las patologías que pueden ocasionar artrosis.
Síntomas
Los síntomas de la artrosis con frecuencia se desarrollan de forma progresiva e incluyen:
- Dolor mecánico. Las articulaciones afectadas pueden doler tras el movimiento y mejorar con el reposo.
- Rigidez. La tensión en las articulaciones puede ser más evidente al despertar o después de estar inactivo.
- Pérdida de flexibilidad. La artrosis puede ocasionar imposibilidad de desplazar la articulación en todo su rango de movimiento.
- Sensación chirriante. El uso de la articulación afectada puede producir una sensación rechinante o emitir chasquidos.
- Sensibilidad. La articulación afectada puede estar sensible al aplicar un poco de presión sobre o cerca de ella.
- Hinchazón. Se produce por la inflamación de los tejidos blandos, alrededor de la articulación.
- Osteofitos. Son protuberancias óseas y pueden formarse alrededor de la articulación afectada.
Tratamiento para esta patología
La artrosis no tiene cura, por lo que cualquier tratamiento debe afrontar esta condición a largo plazo y trabajar en las siguientes áreas:
- Controlar los niveles de dolor.
- Mejor la función articular.
- Conservar un cuerpo sano.
- Mantener un estilo de vida saludable.
La osteopatía mejora de forma significativa los síntomas de la artrosis. Puede ayudar a aminorar el dolor y mejorar la hinchazón, la movilidad y el rango de movimiento de la articulación afectada. El tratamiento varía dependiendo de la persona y el grado de malestar padecido y está dirigido a corregir la movilidad y disminuir la inflamación, a través del uso de técnicas osteopáticas manuales suaves en los músculos, las articulaciones y los ligamentos.
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