La neuromodulación percutánea (MNP) es una técnica de fisioterapia invasiva que trabaja sobre el sistema nervioso. Se basa en la estimulación de puntos neuro-reactivos del cuerpo, mediante agujas de punción seca o acupuntura y equipos de estimulación eléctrica.
La neuromodulación percutánea es útil para mejorar el dolor y los trastornos neuro músculo esqueléticos, agudos y crónicos, restableciendo la función del sistema nervioso. Se suele coordinar con otras técnicas como la electrólisis percutánea intratisular (EPI) o la punción seca.
La neuromodulación se conoció inicialmente, durante la década de los años 1960, como un procedimiento de terapia del dolor y fue a partir de los años 1980 que el método se comenzó a utilizar como terapia del dolor crónico, mediante equipos externos, con el propósito de restaurar la función del sistema nervioso.
¿Cómo se aplica esta técnica y para qué sirve?
La neuromodulación percutánea (MNP) consiste en introducir una aguja en la zona a tratar, con la guía de la ecografía, para aplicar una corriente de baja frecuencia que estimula eléctricamente un nervio periférico o un músculo, con el objeto de mejorar su control neuromotor.
La técnica de neuromodulación percutánea se aplica de la siguiente manera:
- Generalmente consta de 4 sesiones.
- Se efectúa una evaluación personalizada de las estructuras a tratar.
- Emplea la ayuda de un ecógrafo para garantizar la seguridad y eficacia del tratamiento.
- La ultrasonografía permite aplicar de forma precisa y segura el estímulo eléctrico al nervio o al músculo, buscando el equilibrio que resultó alterado y normalizando el patrón neuromotor y de dolor.
- El tratamiento suele acompañarse con ejercicios dinámicos.
- No se requiere reposo durante el tratamiento.
La neuromodulación percutánea sirve para disminuir el dolor, restablecer la movilidad y la función neuromuscular, optimizar el control motor de las zonas tratadas y restaurar la función del sistema nervioso a nivel periférico, central, somático, autonómico, sensorial, motor, vascular, glandular y visceral; facilitando la pronta recuperación de las lesiones.
Beneficios y contraindicaciones
Los efectos de la neuromodulación percutánea son mucho más rápidos que al aplicar la punción seca o la acupuntura manual y permite tratar la mayoría de patologías del sistema neuromusculoesquelético, entre ellas:
- Dolor crónico.
- Dolor neuropático.
- Lesiones musculares y tendinosas.
- Tono muscular alterado.
- Atrapamiento de los nervios.
- Hernias discales asociadas a patologías de la raíz de un nervio (radiculopatía).
- Síndrome del túnel carpiano.
- Síndrome del piramidal.
- Inestabilidad articular.
- Patologías de la columna vertebral.
- Contracturas musculares.
Además, ayuda a mejorar la función neuromuscular y el rendimiento en deportistas, con signos asociados a procesos de sensibilización periférica y central.
La neuromodulación percutánea es una técnica segura y respaldada por estudios científicos, sin embargo, requiere ser aplicada por un profesional y tomar en cuenta las siguientes contraindicaciones:
- Tener antecedentes de reacción adversa a las agujas o pánico a las mismas.
- Durante la gestación, sobre todo durante los primeros 3 meses.
- Personas con dispositivos eléctricos implantados o con implantes protésicos.
- Personas con enfermedades con inmunodepresión o inmunosupresión (cáncer, hepatitis, VIH, otras).
Igualmente, debe vigilarse la aplicación de la neuromodulación percutánea en pacientes tratados con determinados medicamentos, como:
- Anticoagulantes.
- Antihistamínicos, cafeína, prednisona.
- Medicamentos inhibidores de la ECA (enzima convertidora de la angiotensina) que ayudan a relajar las venas y las arterias para reducir la presión arterial.
- Medicamentos bloqueadores de los canales de calcio que se utilizan para reducir la presión arterial.
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