La hidroterapia es un tratamiento basado en el uso del agua, en cualquier forma, estado o temperatura, con fines terapéuticos para prevenir y tratar determinadas patologías, especialmente, diferentes tipos de dolencias musculares.
La hidroterapia tiene su origen en los términos griegos hydor (Agua) y therapeia (Terapia). Es una técnica antigua y su aparición se relaciona, sobre todo, con la cultura egipcia, persa, griega, india y china.
Hipócrates (430-377 A.C.) y Galeno (129-199 D.C.) fueron dos de los revolucionarios al referirse a los beneficios del uso del agua en la medicina, realizando documentos en los que no solo trataban los beneficios internos sino también los externos.
¿Cuáles son los principios de la hidroterapia?
Los efectos terapéuticos de la hidroterapia se basan en los principios mecánico y térmicos del agua.
Principio mecánico: una vez que se realiza la inmersión del cuerpo en el agua, este se ve sometido a tres factores físicos:
- Hidrostático: basado en el principio de flotación o de empuje. Dentro del agua el cuerpo pesa menos y esto permite mejores movimientos, disminución del estrés al que están sometidas las articulaciones de carga, al soportar un peso menor, y posibilidad de ejecutar movilizaciones pasivas, asistidas, activas y contra resistidas de las articulaciones que se encuentren sumergidas.
- Hidrodinámico: se refiere a los factores que facilitan o resisten el movimiento dentro del agua y su uso adecuado permite la progresión en los ejercicios.
- Hidrocinético: este factor permite un efecto masaje sobre el cuerpo que, según su aplicación, está indicado para diferentes patologías.
Principios térmicos: al utilizar distintos tipos de temperaturas (calientes o frías) se producirán respuestas mecánicas o químicas.
Al utilizar agua caliente se produce cierto grado de analgesia e incremento de la temperatura local y general, originada por una vasodilatación y, a su vez, provoca una disminución del tono muscular. De igual manera, el agua caliente provoca el aumento de la elasticidad, disminuyendo la rigidez articular.
El uso del agua fría va a producir, de forma inicial, una vasoconstricción. Sus indicaciones son igualmente la analgesia y la relajación muscular.
Tipos de hidroterapia
Existen distintos tipos de hidroterapias, según la necesidad de cada paciente:
Hidroterapia mecánica: es aquella que se realiza sumergiendo el cuerpo en el agua.
- Resistencia hidrodinámica o empuje: se usa una superficie acuática para efectuar ejercicio. Ayuda a fortalecer los músculos.
- Presión o compresión: el agua se aplica mediante duchas o chorros. Se utiliza para relajar y estimular el sistema nervioso.
Hidroterapia térmica: es aquella en la que se alterna la temperatura del agua como fin terapéutico. Por ejemplo, el agua caliente, debido a sus efectos sedantes, se usa para beneficiar la relajación y tratar dolores leves. Por su parte, el agua más fría o templada, estimula la circulación y tiene un efecto antiinflamatorio.
Hidroterapia química: es aquella en la que el agua se utiliza junto a sustancias químicas.
- Agua clorurada: al ingerirla, se estimulan funciones del organismo. Genera sensación de anestesia y relajación muscular.
- Agua sulfatada: al consumirla, genera efectos laxantes y diuréticos. Aplicada sobre la piel, aporta beneficios a los sistemas respiratorio y osteoarticular.
- Agua ferruginosa: se utiliza para tratar la anemia y enfermedades de la piel.
- Agua sulfurosa: es usada para tratar las afecciones articulares y respiratorias.
¿Cuáles son las principales contraindicaciones de la hidroterapia?
La práctica de la hidroterapia no está recomendada en los siguientes casos:
- Diabetes, especialmente si está en fase avanzada.
- Cardiopatía isquémica.
- Fiebre.
- Incontinencia.
- Infecciones y micosis cutáneas.
- Osteoporosis no avanzada.
Beneficios de la hidroterapia
- Estimula la circulación sanguínea.
- Refuerza el sistema inmunológico.
- Proporciona gran alivio muscular.
- Disminuye el estrés, la ansiedad y otros trastornos del estado de ánimo.
- Contribuye a la relajación mental.
- Fortalece el tono muscular.
- Incrementa el rango de movimiento corporal.
- Reduce de forma significativa las contracturas musculares.
- Favorece una correcta respiración.
¿Qué enfermedades o patologías puede curar?
La hidroterapia se aplica, en la mayoría de los casos, de forma personalizada para atender las necesidades físicas y patológicas de cada persona.
Se recomienda principalmente en el tratamiento de las siguientes patologías musculoesqueléticas:
- Dolores de espalda, lumbares y cervicales.
- Fibromialgia.
- Artritis.
- Alteraciones de equilibrio, postura y coordinación.
- Esclerosis múltiple.
- Atrofia muscular.
- Hernias.
- Osteoporosis avanzada.
- Ciática.
- Fracturas.
- Esguinces.
- Luxaciones.
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