Natura morborum medicatrix es una frase acuñada por el médico griego Hipócrates que significa “la naturaleza cura las enfermedades” y es una de las bases de la medicina homeopática, junto a la ley de los semejantes, la experimentación pura, la individualidad medicamentosa, la dosis mínima, el principio vital y los miasmas.
La frase natura morborum medicatrix hace referencia a que la naturaleza de cada ser vivo es la que realiza la sanación de las enfermedades y el médico es solo un auxiliar del enfermo.
Cuando Hipócrates no sabía cómo tratar una enfermedad, no medicaba a los pacientes y solo los ayudaba con medidas higiénicas, notando con asombro que recuperaban la salud. Este resultado, repetido una y otra vez, lo llevó a concluir que es la naturaleza del enfermo la que realmente realiza la recuperación.
La forma como la naturaleza del paciente reacciona para alcanzar mejorar la enfermedad es a través de síntomas, por lo que es importante respetarlos y no suprimirlos, bajo el razonamiento de ser molestos, incómodos e innecesarios.
La ley de los semejantes
La ley de los semejantes es otro de los fundamentos de la homeopatía, sistematizada y experimentada por el médico alemán Samuel Friedrich Hahnemann en el siglo XVIII. Establece que las enfermedades se curan con sustancias que producen efectos similares a sus síntomas, es decir, el medicamento trabaja a favor del síntoma, originando una reacción de autocuración. Por ejemplo, para curar la diarrea se prescribe un medicamento que produce diarrea y para la tos, un medicamento que ocasiona tos.
Experimentación pura
La experimentación pura es el procedimiento que utiliza la homeopatía para descubrir las propiedades curativas y las características de las sustancias naturales.
Es experimentación, porque constituye un elemento de estudio de los efectos que determinadas sustancias producen en el hombre (no se realizan pruebas en animales), a través del método científico.
Es pura, debido a que se realiza en personas sanas, y con sustancias puras, simples o en su estado natural, para poder conocer los efectos propios de cada una.
Individualidad medicamentosa
La individualidad medicamentosa es la prescripción de un medicamento individual, según los síntomas que tiene cada enfermo e incluye tres aspectos:
- Individualidad del tratamiento: cada sujeto produce su propia enfermedad, por ello, cada tratamiento es diferente o individual, aplicando la ley de los semejantes.
- Individualidad de los medicamentos: las sustancias cuentan con ciertas características que las hacen únicas, por ello, para dar el medicamento indicado es necesario conocerlos bien, deduciendo los síntomas que los caracterizan y que los hacen únicos.
- Medicamento único: el tratamiento homeopático debe hacerse con un solo medicamento en cada prescripción, porque si el hombre se enferma como un todo, solamente se necesita un medicamento que actué en esta unidad para lograr la sanación y no uno o varios para cada parte del cuerpo, como si ellas fueran independientes.
Dosis mínima o dosis infinitesimal
Es la cantidad más pequeña de medicamento que necesita el paciente para sanar, sin o con la menor agravación; preparado de forma homeopática, es decir, por medio de la dilución (en alcohol o agua destilada) y sucusión (agitación vigorosa) o la trituración.
Principio vital
El principio vital o alma es la energía que rige las funciones vitales de cada individuo y le da vida al cuerpo, manteniendo la salud en un estado armónico.
Al desequilibrarse el principio vital se produce la enfermedad y, a su vez, induce el proceso de curación. Cuando una persona enferma, al inicio solo se altera el principio vital, que más adelante, a través de los síntomas, da a conocer el indicio de la enfermedad. A su vez, la desaparición de los síntomas, mediante la sanación, involucra la restauración de la integridad del principio vital y, por ende, de la salud en general.
Miasmas
Son enfermedades crónicas, así como la herencia y las tendencias individuales a sufrir cierto tipo de enfermedades, resultantes de la supresión de los síntomas, que son los mecanismos defensivos de la naturaleza.
Las enfermedades crónicas miasmáticas son aquellas que trascienden, que se heredan y que se internan y producen ya no solo una enfermedad, sino un estado de enfermedad. La persona ya vive enferma, según las características de ese padecimiento.
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