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La ciática y la columna

La ciática y la columna

La ciática es un dolor que se esparce a lo largo del trayecto del nervio ciático que se origina en la zona inferior de la columna vertebral y se ramifica; a través de la cadera y los glúteos, extendiéndose hacia las piernas y las pantorrillas, hasta llegar a los dedos de los pies.  

El dolor del nervio ciático no es una enfermedad por sí sola, es un síntoma de otro problema de salud. Por lo general, afecta sólo a un lado del cuerpo y suele desarrollarse, con mayor frecuencia, en hombres entre 30 y 50 años.

La ciática es causada por la compresión, inflamación o daño del nervio ciático, como consecuencia de algunas de las siguientes patologías:

  • Hernia discal o degeneración del disco invertebral.
  • Espolón óseo: es el crecimiento óseo excesivo en la columna vertebral.
  • Espondilosis vertebral o degeneración de las vértebras.
  • Estenosis raquídea o estrechamiento de la columna vertebral.
  • Síndrome piriforme: dolor que compromete el músculo en los glúteos.
  • Lesión o fractura de la pelvis.

En algunos casos, el pinzamiento del nervio ciático también puede ser originado por un tumor o una enfermedad como la diabetes.

Tratamiento para evitar el dolor

En la mayoría de los casos, el dolor del nervio ciático es grave, no obstante, se resuelve generalmente mediante tratamientos no quirúrgicos; como ejercicios, inyecciones de esteroides, medicinas o masajes.

La osteopatía es una excelente solución para abordar no sólo los episodios agudos de ciática, sino para prevenir incidentes futuros.

El tratamiento osteopático se centra en aliviar la tensión del nervio ciático, mediante masajes del tejido blando (músculos o tendones) para reducir la presión del nervio, acompañados por técnicas de manipulación y movilización que permiten mejorar el rango de movimiento de la espalda baja.

Una vez que se atiende el dolor inicial, la terapia incluye métodos de rehabilitación, para prevenir nuevos episodios y ejercicios de recuperación para estirar y fortalecer los músculos de la espalda, con el fin de restaurar la movilidad, desarrollar la fuerza postural y fomentar la activación de los músculos.

¿Cómo está formada la columna?

La columna vertebral o espina dorsal está formada por huesos, músculos, nervios y tendones que se extienden desde la base del cráneo hasta la pelvis.

La columna tiene 33 huesos, llamados vértebras; son flexibles, permiten el movimiento y protegen la médula espinal. Se acopla un grupo sobre otro de la siguiente manera:

  • Región cervical (7 vértebras)
  • Región torácica (12 vértebras)
  • Región lumbar (5 vértebras)
  • Región sacra (5 vértebras fusionadas)
  • Cóccix (4 vértebras fusionadas)

La médula espinal se divide en segmentos y cada uno tiene dos nervios raquídeos que continúan más allá del final de la médula.

El nervio ciático

El nervio ciático es el nervio más grande y largo del cuerpo humano. Se origina en el área baja de la columna y se extiende por la parte trasera de la pierna, hacia los dedos de los pies.

El nervio ciático está formado por cinco nervios a cada lado (derecho e izquierdo) de la zona inferior de la espalda: por la combinación del cuarto y el quinto nervios lumbares y por los tres primeros nervios de la región sacra de la columna.

Este nervio controla los músculos de la parte de atrás de la rodilla y zona baja de la pierna y permite las sensaciones en el área posterior del muslo, parte de la pierna y el pie.

Cualquier dificultad que se genere en la parte baja de la columna vertebral puede afectar uno de los nervios que se entrelazan con el nervio ciático, causando la propagación del dolor a lo largo del trayecto del nervio.

¿Cuáles son los síntomas del nervio ciático?

  • Dolor agudo en la zona baja de la espalda, glúteos y la parte posterior de las piernas, pudiendo extenderse incluso hasta el talón.
  • Dolor que se intensifica al sentarse, al toser o estornudar.
  • Dificultad para mover o controlar la pierna.
  • Rigidez.
  • Entumecimiento u hormigueo en la pierna o el pie afectados.
  • Debilidad muscular.
  • Inflamación.

La intensidad del dolor del nervio ciático puede variar desde leve hasta una sensación aguda, de ardor o dolor insoportable. En ocasiones el dolor puede experimentarse como una sacudida o una descarga eléctrica y puede llegar incluso a ocasionar incapacidad momentánea.

 

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