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El estrés y las enfermedades

El estrés y las enfermedades

El estrés es un mecanismo natural que se presenta como reacción a distintas situaciones y pensamientos, se caracteriza por una tensión físico y/o emocional.

En situaciones específicas y no frecuentes el estrés puede ser positivo por ejemplo al alertar de un peligro o de alguna situación que está generando malestar. Sin embargo, las personas con estrés suelen sentir frustración, nervios o rabia, sumado a una tensión constante pueden desencadenar desde leves malestares a enfermedades.

Un factor estresante es lo que se denomina a la causa del estrés, es importante poder identificarlos para tratar y eliminar el estrés. Cuando el estrés persiste después de eliminar el factor estresante es lo que se denomina ansiedad.

El estrés se divide en:

  • Agudo: es el estrés que aparece por cortos periodos de tiempo, este puede desencadenar algunos signos o síntomas: dolor de cabeza, tensión en cuello o mandíbula, problemas para concentrarse o dormir (por poco tiempo).
  • Crónico: es el estrés que permanece de forma prolongada, semanas o meses. Este tipo es el que ocasiona enfermedades, debido a que el cuerpo es sometido por presiones y tensión constante, haciendo que permanezca alerta todo el tiempo incluso sin motivo.

¿Qué enfermedades genera el estrés?

Los riesgos de la salud que representa el estrés crónico son bastantes altos, estos pueden variar de persona en persona, pero incluyen:

  • Hipertensión
  • Problemas cardiacos como insuficiencia o ataques
  • Diabetes
  • Insomnio
  • Obesidad
  • Trastornos alimentarios
  •  Depresión, ansiedad o ataques de pánico
  • Trastornos menstruales
  • Afecciones en la piel como eczema, psoriasis o acné

Un factor importante es que, si ya se tiene alguna enfermedad o afección de salud, el estrés crónico puede exacerbar, incrementando los síntomas o incluso ocasionando que aparezcan nuevos.

¿Por qué se genera?

El estrés es una respuesta automática y natural del cuerpo para alertar sobre alguna situación, puede aparecer en situaciones positivas como empezar algo emocionante, aprender algo nuevo o tener expectativas por un suceso, en estos casos el estrés ayuda a manejar las emociones que producen dicha situación.

Otros desencadenantes del estrés son las preocupaciones, rabia, discusiones, falta de organización o tiempo. Unos motivos específicos y los más comunes son: problemas en el trabajo (empezar un nuevo empleo, despido, jubilación) o sobrecarga de actividades (falta de tiempo), deudas o falta de dinero, relaciones complejas familiares o de pareja, tener un hijo o planificación familiar, mudanza, casarse, divorciarse, problemas de estudio, padecer una enfermedad o cuidar a un familiar cercano, la muerte de un ser querido, sufrir un accidente o lesión, etc.

Un evento traumático o un desastre natural puede generar lo que se conoce como trastorno de estrés postraumático.

¿Qué pasa cuando tienes estrés?

Ante una situación estresante el cuerpo reacciona liberando hormonas que estimulan al cerebro y causan un estado de alerta en él, se prepara para huir o alejarse de un peligro. Además, los músculos se tensan y se acelera el pulso cardiaco.

Algunos signos característicos de que una persona está sufriendo estrés en exceso son:

La diarrea o estreñimiento, dolores musculares o de cabeza, tensión muscular o en la mandíbula, malestar estomacal, aumento o pérdida de peso, insomnio, dormir demasiado, problemas sexuales, falta de atención y de concentración, cansancio o falta de energía y problemas de memoria.

Durante un episodio de estrés se pueden generar un círculo vicioso que intensifique a este debido a que son frecuentes: los pensamientos negativos y la preocupación por los síntomas o del factor desencadenante, así como un consumo de alcohol, uso de sustancias y comer en exceso (en especial productos no saludables).

Consejos para que el estrés no afecte tu salud

Para controlar el estrés es importante dedicar tiempo al descanso físico y mental.

Ante una situación difícil o señal de estrés el primer paso es identificar el factor que lo desencadenó para poder hacerle frente a la situación y tomar las medidas necesarias. Algunas recomendaciones prácticas son:

  • Ir a terapia o con algún consejero, en especial ante problemas complejos.
  • El ejercicio en todas sus presentaciones mejora la salud y genera una situación de bienestar y felicidad, se puede hacer tanto en gimnasio, parque o desde el hogar.
  • La meditación, el yoga y las actividades relajantes son muy útiles para disminuir el estrés.
  • Las actividades recreativas como jugar, bailar, ir al cine, leer un libro, escuchar música o practicar algún hobbie son muy gratificantes y relajantes para el cuerpo y la mente.
  • Dormir bien y comer de forma balanceada.
  • Compartir con familiares, amigos o interactuar con otras personas.
  • Aprender algo nuevo.
  • Evitar situaciones estresantes y personas tóxicas.
  • Reconocer los problemas y aceptar las cosas que no se pueden cambiar.
  • Equilibrar y organizar las tareas, obligaciones y rutina diaria.

Estos consejos para que el estrés no afecte a tu salud son fáciles de adoptar y tienen múltiples beneficios y con efectos casi inmediatos.

 

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