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Desconectar para descansar

Desconectar para descansar

Gozar de un estilo de vida saludable, con hábitos que aseguren el estado de salud física y mental no solo se centra en una alimentación balanceada, la práctica frecuente de actividad física y el entretenimiento. Una salud óptima también se basa en actividades pasivas, como el reposar, dormir, o simplemente desconectar.

La sociedad actual se obsesiona con la productividad y las múltiples tareas y las nuevas tecnologías facilitan el estar constantemente conectados, pero ello tiene consecuencias negativas para la salud; por lo que resulta imprescindible dedicar tiempo a desconectarse y descansar, sin culpas.

¿Qué conlleva la desconexión?

Desconectarse es descansar de la rutina diaria, del trabajo, de los horarios, de las responsabilidades y de las ocupaciones pendientes.

Descansar implica la desconexión del cuerpo físico, mental, emocional y espiritual, como un todo, porque internamente todo está conectado y lo que ocurre, por ejemplo, a nivel físico, impacta en cómo nos sentimos a nivel emocional y esto, por supuesto, influye en la energía y la aptitud para afrontar el día. Descansar ayuda a cuidar el “yo” de forma integral.

Existen tres tipos de descansos relacionados entre sí:

  • Descanso físico: no se refiere a no hacer, sino ocupar un tiempo a hacer otro tipo de actividades. El descanso físico beneficia el descanso mental.
  • Descanso mental: consiste en lograr desconectar de los 60 mil pensamientos que se tienen al día.
  • Descanso emocional: una vez que se logra el distanciarse de los pensamientos, se puede conquistar la desconexión de emociones como la ira, el enfado o la culpa.

Para lograr una desconexión total es necesario experimentar los tres tipos de descanso y al alcanzarlos se obtienen los siguientes beneficios:

  • Disminución de los niveles de estrés.
  • Incremento de la sensación de bienestar.
  • Aumento de la concentración, eficacia y productividad.
  • Incremento de la creatividad.
  • Mejor toma de decisiones.

Consejos para un buen descanso físico y mental

  • Establecer un horario y cumplirlo. Permitirá distribuir el tiempo diario para todo, incluyendo las responsabilidades y el espacio para desconectarse. Es importante que se cumpla a cabalidad el horario, sin excusas ni remordimientos.
  • Practicar mindfulness o conciencia plena. Es una técnica fabulosa para calmar la mente. Se debe centrar la atención en lo que se está haciendo en ese momento y en las sensaciones y emociones que esa actividad produce.
  • Poner hora a las preocupaciones. En lugar de permitir que las preocupaciones ronden la cabeza las 24 horas del día, lo ideal es dedicar unos quince minutos a abordar mentalmente los problemas y tratar de buscarles una solución práctica.
  • Cambiar de ambiente. Salir del entorno es bueno para desconectarse de la rutina. Ir a lugares diferentes y dejar a un lado las preocupaciones de forma momentánea.
  • Dedicarse 15 minutos al día. Es importante brindarse este tiempo diario e incluirlo en la agenda para que no existan excusas. La lectura, la escritura, pintar, cantar, pueden ser algunas de las actividades a ejecutar.
  • Hacer pausas entre tarea y tarea. Es recomendable detenerse cinco minutos entre actividades para respirar de forma consciente, estirarse o darse un masaje.
  • Compartir con amigos. Es una buena estrategia para romper con la rutina y conversar sobre otros temas.
  • Disfrutar una afición. Realizar una actividad que resulte placentera, ayudará a dejar a un lado los problemas y las preocupaciones mientras se practica: bailar, cocinar, caminar.
  • Apagar el móvil. Se trata de evitar al máximo las distracciones al momento de desconectarse. En horas de la noche, apagar el móvil propicia un mejor descanso.

Consecuencias para la salud de no descansar

  • El cuerpo no se recupera del desgaste físico y orgánico.
  • Presencia de fatiga muscular y dolor.
  • Incremento del estrés y la ansiedad.
  • Aumento de la presión arterial.
  • Irritabilidad y mal humor.
  • Debilidad del sistema inmunológico.
  • Disminución de la capacidad mental.
  • Facilidad para ganar peso.
  • Disminución de la capacidad para concentrarse y crear.

Desconectarse no es un lujo, es una necesidad humana que contribuye a ser más productivos y felices.

 

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