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¿Cómo recuperar la energía?

¿Cómo recuperar la energía?

Todos los días, el ser humano se enfrenta al quehacer cotidiano que en ocasiones, se vuelve repetitivo y agotador.  Para ello se necesita contar con buena energía que permita ayudar a estar activos y lograr los objetivos trazados en todos los aspectos de la vida pero sobre todo, sentirse con buena vitalidad. Para estar con buena aptitud física, se necesita estar saludable de cuerpo y mente. Una  buena alimentación también permite tener resultados positivos y mantener una vida con energía.

¿Qué es la energía?

Término que se usa para describir la capacidad de una persona para vivir, crecer y desarrollarse. La palabra energía también significa, ser vigoroso y activo. La energía es el combustible que el cuerpo humano necesita para vivir y ser productivo. Todos los procesos que se realizan en las células y los tejidos producen y requieren de la energía para llevarse a cabo. En el cuerpo humano, los alimentos son transformados en sustancias nutritivas que permiten mantener un cuerpo activo. Las personas con alto nivel de energía, son dinámicas, tanto físicas como mentales, y trabajan con ideas positivas.

Causas de la pérdida de energía y cómo recuperarla. 

Factores internos y externos pueden afectar a los sistemas naturales y llevar a la pérdida de energía. Las principales causas son: 

  • Hechos ocurridos en el pasado y mantenidos en la memoria corporal, desde la vida intrauterina.
  • Traumatismos.
  • Cirugías.
  • Infecciones y procesos inflamatorios.
  • Emociones fuertes.
  • Pérdidas afectivas.
  • Maltrato.
  • Alimentación defectuosa.
  • Descanso escaso.
  • Problemas odontológicos, tóxicos incluidos los medicamentos.
  • Trabajo excesivo y estresante.
  • Dolores persistentes.
  • Enfermedades crónicas.

Es importante llegar a un equilibrio físico y emocional para recuperar la energía perdida, el ánimo y la vitalidad, aquí se muestran algunos pasos favorables:

  • Hábitos alimenticios saludables: se debe tener una alimentación equilibrada rica en fibras. Estas tienen un efecto de absorción de los carbohidratos en la sangre, por lo que el cuerpo absorberá la energía de manera estable.
  • Descansar las horas adecuadas: la falta de sueño es uno de los factores asociados a la sensación de fatiga y somnolencia. Dormir mal puede producir letargo, mal humor y cansancio. Por lo tanto, el sueño debe ser reparador y es conveniente dormir al menos 8 horas para que el organismo pueda recuperarse.
  • Realizar ejercicio físico diariamente: el ejercicio físico es indispensable para la salud. Beneficia a la circulación, al aparato cardiovascular, la capacidad de oxigenación, el fortalecimiento de los huesos, brinda fuerza y equilibrio, por mencionar algunos.
  • Hidratarse correctamente: la deshidratación provoca somnolencia, confusión mental y fatiga. Es fundamental beber mucho líquido durante el día.
  • Evitar el exceso de sustancias estimulantes: todo lo que se consume en exceso es perjudicial, como puede ser: alcohol, café, tabaco, azúcar refinada. Todas esas sustancias son estimulantes y abusar de su consumo puede perjudicar mucho el organismo.

Además de cumplir con los 5 pasos anteriores para recuperar la energía física, es importante equilibrar la energía emocional. Por eso se presentan otros aspectos importantes:

  • Procurar momentos de silencio para estar con uno mismo.
  • Cuidar y relajar el cuerpo con alguna técnica que te ayude a controlar el estrés.
  • Pasar tiempo al aire libre para conectarte con la naturaleza, caminar por el parque o por la playa.
  • Practicar alguna actividad placentera para ti como: cantar, leer, bailar, tocar un instrumento. Elije algo que no sea una responsabilidad o un trabajo.
  • Tratar de expresar las emociones, ser flexible y paciente. Mantener siempre pensamientos positivos.
  • Pasar tiempo con las personas que se aman y que son realmente importantes en la vida de cada uno.

Consecuencias de la falta de energía para la salud

Las personas con falta de energía pueden llegar a padecer astenia crónica.  Es la sensación de falta de energía o vitalidad, mantenida, percibida en reposo y que se incrementa con el ejercicio. Es un síntoma muy frecuente y puede estar desencadenado por muchas enfermedades, algunas de ellas de gran trascendencia. Cuando la astenia es duradera e intensa, suele corresponderse con la existencia de una enfermedad de relevancia. Debe diferenciarse de la “Debilidad” (incapacidad muscular para realizar un esfuerzo máximo) o la “Sensación de fatiga” (cansancio tras realizar un esfuerzo muscular).

Puede aparecer por causas funcionales (una depresión), el embarazo, un mal descanso nocturno (sueño inadecuado o fragmentado) o el exceso de trabajo. Pero hay muchas enfermedades orgánicas que pueden causar y resulta nuclear detectarlas, por ejemplo: enfermedades que comprometan el aporte de energía tal como enfermedades cardíacas, pulmonares, digestivas, anemias, hipotensión. Las infecciosas como: hepatitis, tuberculosis. Las inflamatorias: artritis reumatoide. En el caso de los tóxicos, está el alcohol. Algunos fármacos: antibióticos, diuréticos y las enfermedades tumorales.

¿Cómo identificar cuándo te falta energía?

Los principales síntomas que presenta una persona con falta de energía son los siguientes:

  • Sensación de fatiga generalizada, falta de vitalidad, debilidad muscular con el esfuerzo.
  • Somnolencia diurna y alteraciones del sueño nocturno.
  • Dificultad de concentración (que a veces afecta a la memoria).
  • Sensación de aturdimiento, presión o dolor de cabeza.
  • Sensación de inestabilidad, malestar general.
  • Irritabilidad, tristeza.
  • Cambios de apetito.
  • Disminución de la libido.
  • En las personas propensas, hay una bajada de la presión arterial.

Beneficios de tener una buena energía

Existen innumerables beneficios que puede ofrecerte tener una buena energía. 

  • Verse mejor.
  • Sentirse mejor.
  • Hacer amigos con mayor facilidad.
  • Cansarse menos.
  • Producir más.
  • Disminuir el estrés.
  • Aliviar la tensión.
  • Reducir la ansiedad y la depresión.
  • Aumentar el entusiasmo y el optimismo.
  • Dormir mejor y conciliar más fácil el sueño.
  • Aumentar la fuerza muscular.
  • Mejorar la resistencia física.
  • Mantener la agilidad en las personas mayores.
  • Mejorar el rendimiento académico.
  • Optimizar el rendimiento laboral.
  • Combatir la fatiga.
  • Favorecer la salud mental y el bienestar.
  • Prevenir la aparición de cáncer de seno y de colon.

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